Este artículo es el cuarto capítulo de una serie sobre los Sistemas de Navegación Aérea durante el periodo comprendido entre los primeros vuelos oceánicos y el inicio de la aviación comercial, hasta la introducción del INS en aeronaves civiles. El autor y el editor agradecerían cualquier comentario sobre el contenido del artículo.
1. INTRODUCCIÓN.-
Las ayudas radioeléctricas hiperbolicas para la navegación siempre parecen haber llevado asociada la descripción de «cobertura de área», quizás porque es una muy buena manera de diferenciarlas de otras ayudas radioeléctricas que proporcionan al navegante su posición relativa a un solo punto, en lugar de dentro de una amplia zona. Tal vez sea conveniente que pueda utilizarse esta simple clasificación, ya que, cuando se examina la física de las ayudas radioeléctricas, hay pocas diferencias entre ellas. Todas utilizan el tiempo transcurrido como un análogo de la distancia —incluso los radiogoniómetros—, y la mayoría emplea de algún modo la creación de patrones de interferencia. Muchos sistemas conocidos popularmente como ayudas de «fuente puntual» son en realidad sistemas hiperbolicos «colapsados», como el VOR, Consol, etc.
A efectos de este artículo, se ha utilizado una definición de sistema hiperbolico como aquel que emplea fuentes de energía radioeléctrica comparativamente distantes que actúan en conjunto para proporcionar cobertura de navegación sobre una gran área, en términos de funciones hiperbolicas. Por «cobertura de navegación» se entiende una precisión de fijación razonablemente constante sobre una buena extensión geográfica, independientemente de la distancia (en contraste con la disminución lineal de precisión con la distancia, típica de las fuentes puntuales).
Se asume que el lector está familiarizado con los sistemas modernos y no necesita explicaciones sobre su funcionamiento. Por esta razón, no se presentan diagramas conceptuales ni de cobertura de los mismos.
Este artículo está dividido en dos secciones: antes y después de 1937. Hasta 1937 no se habían instalado sistemas hiperbolicos para uso general; la práctica habitual consistía en patentar la idea primero y dejar para más adelante la comprobación de si realmente podía funcionar, ya que muchos no lo lograban, a veces por razones poco relacionadas con el concepto básico. Por tanto, las patentes de este periodo son la mejor guía para mostrar cómo se desarrollaron las ideas necesarias para sistemas prácticos, y se citan con cierto detalle.
A partir de 1937 comenzaron a aparecer sistemas funcionales, lo que dio lugar a una proliferación de patentes, a menudo relacionadas solo con aspectos técnicos muy específicos, y demasiado numerosas como para ser mencionadas aquí. Sin embargo, su uso operativo ha proporcionado una gran cantidad de detalles prácticos y resultados que han sido aprovechados.