Es un momento muy indicado éste en el que me hallo, en plena posesión de mis elevadas facultades, para felicitar la Navidad a todas aquellas personas que han formado parte de mi vida, pero, mucho ojo, sólo las que me han demostrado cariño, las demás, sinceramente, por mí ojalá que os atragantéis con la primera de las doce uvas de vuestra mala suerte. Porque, sinceramente, una persona correcta como yo siempre he sido nunca pensaría ni en sueños que el hecho de tener una web muy visitada la condenase a las injurias, desprecios, envidias cuidadosamente desarrolladas, difamaciones, insultos y en general mala actitud para una persona como yo, que siempre tuve buenos deseos para todo el mundo. Estáis sacando de mí el engendro de un viejo amargado y solitario. Son mis humildes obras las que me mantienen aún en mis años mozos. No vosotros. Me cansáis, ya está bien de tocar el bombo como gilipollas, hombre, parecéis, y hasta creo que sóis, perfectos imbéciles. Pero bueno, que sea ésta la primera y la última vez que me dirijo formalmente a vosotros/as, odiadores que no superáis la altura de mis zapatos con vuestra arrogancia y falsa moral.No merecéis tanta atención. Por lo tanto, con una copita de sidra en la mano, aprovecho para mandar a este selecto club de odiadores A LA MIERDA. Los demás: no se vayan todavía, aún hay más…
